THE BANSHEE LABYRINTH:

29-35 Niddry St, old town, Edimburgo, escocia.

pub THE BANSHEE LABYRINTH
Es pub y restaurante. Dentro de su laberinto subterráneo hay siete habitaciones, tres bares, un lugar de música en vivo e incluso un cine gratuito donde generalmente se puede esperar ver algo de Tim Burton o Edgar Wright.

La mitad del pub está construido en las bóvedas subterráneas de Edimburgo, una serie de cámaras dentro de los arcos del Puente Sur, estas bóvedas se convirtieron en el hogar de los indigentes de la ciudad a principios de 1800, donde se dice que los legendarios ladrones de cuerpos Burke y Hare frecuentaron durante su nefasto apogeo.

Después de estar tapiadas durante un siglo, las bóvedas fueron redescubiertas en la década de 1980 y, desde entonces, se han hecho famosas por los fantasmas que todavía vagan por sus túneles negros.

En el centro de la historia de El Laberinto de la Banshee está la figura de Lord Nicol Edwards, también conocido como Nicol Uduard, cuya historia representa uno de los capítulos más oscuros de persecución y crueldad de Edimburgo.
Nacido alrededor de 1550, fue uno de los residentes más ricos de la ciudad, su posición de poder ocultaba una reputación de crueldad extraordinaria.

Según relatos históricos, Edwards era "supuestamente un hombre vil" que no solo abusaba de su propia esposa, sino que mantenía una mazmorra en el sótano bajo su casa donde torturaba personalmente a sospechosas de brujerías antes de sus juicios.
La conexión del Laberinto Banshee con esta figura histórica proviene de afirmaciones de que el lugar estuvo en su día en la antigua residencia de Edwards, donde supuestamente tuvieron lugar sus actos de persecución. La historia sostiene que era un firme creyente en la brujería y torturó innecesariamente a mujeres inocentes por ser 'brujas' en su propia casa.

La presencia documentada de Edwards en los registros históricos de Edimburgo se extiende hasta principios del siglo XVII, y su muerte ocurrida en algún momento de 1622. Su legado de crueldad y de su persecución de supuestas brujas puede explicar la intensa actividad sobrenatural reportada en este local.  

Hay una entidad conocida como The Watcher (el vigilante) o Mr. Boots ( el señor botas), un hombre con un largo abrigo negro con un sombrero de tricornio y botas grandes. Quienes lo han visto dicen que no tiene rasgos faciales de ningún tipo. 
El sonido de pasos pesados con botas resonando sobre el suelo duro, o un fugaz vistazo a una bota antigua doblando una esquina. En más de una ocasión, el personal nocturno que cerraba ha escuchado el lento  golpe de botas siguiéndoles en un pasillo vacío. Cuando se detienen y giran, no hay nadie. Reanudan la caminata y, los pasos fantasma se aceleran de nuevo. Es como si alguien invisible te siguiera, igualando tus movimientos.
Clientes que disfrutan de una copa tranquila han informado de haber visto, de reojo, una figura alta y sombría de pie en el umbral de una puerta o al pie de las escaleras. Cuando giran la cabeza hacia él, la figura se disuelve en la nada. 
La gente suele describir un encuentro con él como profundamente inquietante. Una sensación de que te miran con odio, un cosquilleo en la nuca como si fueras una presa acechada. Algunos creen que podría haber sido uno de los criminales violentos que una vez acechaban en las cámaras, o quizás un cliente de taberna sórdida de principios del siglo XIX que encontró una muerte sombría y nunca se marchó. 

Un relato aterrador viene de un músico que estaba recogiendo equipo en el pub vacío, de repente sintió una sensación abrumadora de alguien justo detrás de él. Pensando que era el encargado que venía a ayudar, empezó a hablar, pero luego se dio cuenta de que no había nadie. El aire se volvió helado y percibió un olor desagradable, como cuero podrido. Todos los vellos de su brazo se erizaron al sentir un empujón fuerte en la espalda que lo hiso tropezar hacia adelante. Girándose de golpe, por supuesto no vio nada,  subió corriendo las escaleras y salió a la calle.

Los visitantes en tours de fantasmas han relatado de forma similar haber sido pellizcados, empujados o que les lanzaran pequeñas piedras desde la oscuridad en las zonas de las bóvedas, parece que este espíritu detesta que invadan su territorio.

Cuando el pub estaba renovando una de las bóvedas para el espacio de almacenamiento, un obrero describió haber visto a una mujer con un vestido gris largo y anticuado, tenía el pelo largo y rojo, pero se cubría la cara con las manos mientras sollozaba.
"¿Quién eres?", preguntó. "¿Cómo llegaste aquí? ¿Puedo ayudar?" No recibió respuesta, y la mujer simplemente continuó llorando, antes de quitarse las manos para revelar un rostro pálido y desgarbado con los dientes agrietados y podridos. 
Fue entonces cuando gritó, un horrible aullido que provocó que el obrero entrara en pánico.

En el momento en que estaba a salvo recibió una llamada telefónica informándole de que un miembro de la familia había muerto.
Se dio cuenta de que el espectro que había visto en las bóvedas era una banshee, un espíritu de la mitología irlandesa cuyos gritos se dice que anuncian la muerte de un pariente.
La Banshee no ha gritado desde entonces, pero se sabe que canta en la negrura de esos túneles embrujados y ocasionalmente ha lanzado objetos a algunos de los turistas que recorren las bóvedas. 

No es el único espíritu residente del pub, se dice que el área principal del bar está embrujada por una niña de seis años llamada Molly, tiene el pelo largo y un vestido anticuado. A veces vista saltando por un pasillo o asomándose por una esquina antes de desaparecer en el aire.  
La leyenda dice que sobre 1841, era una época en la que las bóvedas del Puente Sur y los edificios circundantes eran barrios marginales abarrotados, no habría sido raro que un niño desapareciera trágicamente.
Según una historia popular, Molly pudo haber entrado en un estrecho pasaje de chimenea durante un juego de escondite o para escapar del peligro, y allí quedó atrapada. En aquellos días, el trabajo infantil era común, y a veces se utilizaban niños pequeños como deshollinadores. Quizá era una de esas desafortunadas, o quizá simplemente era una niña perdida que cometió un error fatal.
Se dice que durante reformas posteriores, los trabajadores encontraron un pequeño zapato viejo escondido dentro de una chimenea tapiada, con el nombre "Molly" bordado o escrito en él. No quedaban restos humanos por encontrar después de tanto tiempo, pero ese pequeño zapato fue suficiente para desatar una historia inquietante.

En el lado opuesto del bar, ha habido muchos informes de actividad paranormal en los baños de las damas, donde un espíritu conocido como Old Jock cierra las puertas y enciende y apaga los secadores de manos.
Es conocido por su afición por las chicas jóvenes bonitas, son muchas mujeres que informan haber visto su sombra asomando sobre la puerta, escuchar los pies arrastrando por el suelo, sintiendo su aliento en la parte posterior de sus cuellos.
Una limpiadora juró que, mientras recogía sola por la mañana, escuchó una tos detrás de ella, seguida de una voz ronca tarareando una melodía. Se giró y no encontró a nadie allí—pero momentos después se oyeron una serie de fuertes golpes dentro de un cubículo cerrado. Reuniendo valor, abrió de golpe la puerta del cubículo, solo para encontrarlo vacío.
El viejo Jock podría haber sido uno de los muchos pobres que frecuentaban estas bóvedas, quizá un viejo vagabundo o un borracho habitual que encontró su final en estas cámaras. 

También se habla de Rosie, ella era una prostituta que trabajaba por la zona, ahora su pasatiempo es arañar a los clientes masculinos. Y también está el fantasma de Bill, se cuenta que se sienta bajo las mesas y agarra los tobillos de los clientes.

Las experiencias del personal y los clientes son demasiado numerosas, está las copas deslizándose por mesas perfectamente secas; los vasos explotando cuando nadie está cerca, cosas moviéndose solas y cayendo de estantes perfectamente nivelados.
Clientes han informado de haber visto a una niña pequeña atravesar rejillas cerradas, una silla sacudida violentamente por una fuerza invisible.  

A menudo se siente una sensación de inquietud antes de que se apaguen las luces de una habitación sin explicación, los pasos resuenan por los pasillos cuando no hay nadie más, las pesadas esposas de hierro sujetas a las puertas se balancean de un lado a otro por sí solas, sin corrientes de aire ni persona que esté cerca.

Se pueden ver figuras al pie de las escaleras, o de pie en las puertas del cine o de la sala de billar. 
Se han visto figuras envueltas en llamas, una mujer recorriendo repetidamente el mismo camino una y otra vez, secadores de manos con sensor de movimiento se encienden solos y puertas de cubículos se cierran de golpe en los baños cuando no hay nadie. Un silbido te sigue por todo el edificio, y aparecen huellas de manos de niños pequeños en el interior de las ventanas y en los espejos; y las baterías de los móviles y las cámaras se agotan sin explicación.