CEMENTERIO GREYFRIARS:
26A Candlemaker Row, Edimburgo, Escocia.
Los franciscanos gestionaron el lugar hasta que la Reforma Protestante acabó con las órdenes monásticas en 1559.
Debido a la masificación de enterramientos en el templo principal de St Giles, en 1561 se decidió que Greyfriars Kirk era el lugar ideal para continuar enterrando a los ciudadanos de
Edimburgo.
El Cementerio Greyfriars rodea la capilla
Greyfriars Kirk, estuvo involucrado en la historia
de los Covenanter, integrantes de un movimiento religioso. En 1679 alrededor de 1200 Covenanters
fueron encarcelados en la parroquia a la espera
de un juicio, un área conocida como la Cárcel de los Covenanters. La mayoría de estos prisioneros murieron torturados o debido a las malas condiciones en
que se encontraban en la cárcel.
George MacKenzie de Rosehaugh nació en la ciudad de Dundee hacia
1636. Se educó en los mejores colegios y universidades. En 1659 entró
en el Colegio de Abogados de Edimburgo y pronto fue nombrado sir,
miembro del Parlamento y Lord Advocate, lo que le facilitó formar parte
del consejo privado del Rey.
Eso sí, su ascenso implicó la tortura y ejecución de muchos de aquellos Covenanters. Tampoco es que tuviera mucha elección debido a su cargo, lo que sí fue su elección fue la terrible forma en que los prisioneros fueron tratados.
Tras su paso por los juicios de brujería de 1661 sus conclusiones fueron
que había muchas menos brujas de las que se pensaba y que la mayor
parte de sus confesiones eran completamente falsas e inducidas por el
miedo y el dolor.
Este infame abogado fue conocido como "Bloody" (el sangriento),
enterrado allí en 1691, en el conocido como «Mausoleo Negro». Se
comenta que el 'fantasma de Mackenzie' causa moretones y cortes en
los que entran en contacto con él y muchos visitantes han informado de sentir extrañas sensaciones,
cansancio extremo y desvanecimiento.
En particular, los visitantes que toman el paseo de la Ciudad de los muertos,
que tiene acceso a la Cárcel de los Covenanters, sostienen que han surgido
con lesiones sin haber sufrido ningún tipo de accidente. Aún más interesante, existe un número de muertes que han tenido lugar en el propio cementerio.
Una mujer declaró que, al asomarse al Mausoleo Negro, una bocanada de aire
helado la empujó hacia atrás violentamente; otra fue hallada en estado de
confusión en el lugar, presentando además contusiones inexplicables en el
cuello.
Colin Grant, ministro espiritualista, sin duda opinaba que el poltergeist del Cementerio de Greyfriars era totalmente real. Invitado en 1999 a investigar
estos extraños sucesos, Grant afirmó que el Cementerio y más concretamente,
la Prisión Covenanter, estaba poseída por multitud de almas en pena y de
entidades demoníacas y que su poder como exorcista no era ni de lejos
suficiente para sanar el lugar.
Temiendo por su vida, abandonó el proyecto y, cuando falleció pocos meses más tarde, muchos atribuyeron
su muerte al poltergeist de George MacKenzie.
Cuatro casas de los alrededores del cementerio fueron reportadas con actividad poltergeist y en 2002 un
gran fuego devastó las residencias que se encuentran tras la tumba de Mackenzie.
Por otra parte, en 2003, dos adolescentes fueron juzgados por irrumpir en el Mausoleo Negro y robar una de
las calaveras. El ayuntamiento nunca llegó a aclarar si la que profanaron fue la calavera George MacKenzie,
puesto que en el nivel inferior hay varios cuerpos enterrados.
Para muchas personas, el cementerio también se
asocia con Greyfriars Bobby, el fiel perro Skye Terrier,
que vigiló la tumba de su amo, el policía John Gray
durante catorce años.
Los vecinos de la zona le tomaron un enorme afecto y
Sir William Chambers, pagó sus tasas y le compró un
collar que hoy podéis ver en el Museo de Edimburgo.
Cuando falleció en 1872 una filántropa inglesa
enamorada de su historia pagó para que se erigieran la
fuente y la estatua que hoy atrae millones de turistas
al año.
Aunque la lápida de Bobby se encuentra en la entrada
del cementerio, en realidad está enterrado en un punto
cerca de uno de los muros, ya que las autoridades de Kirk no permitieron su entierro, en tierra consagrada.
La famosa estatua del perro se encuentra del lado opuesto de la puerta del cementerio, en el cruce del puente
George IV, y la fila de candelabros.
Fue el primer perro que inscribieron en el censo de animales y fue nombrado ciudadano de Edimburgo.
Cuenta la leyenda que de noche, todavía se ve el alma de este perrito jugando y correteando por los
alrededores.
Por cierto, muy cerca del cementerio se encuentra George Heriot’s School, una de las escuelas más exclusivas del Reino Unido. Un edificio de apariencia oscura y similar a un castillo.
Como dato curioso, en este colegio los estudiantes se dividen en cuatro «casas»: Lauriston, Greyfriars, Castle y Raeburn.
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